Como a lo largo de todo el recorrido, se trata de explotar los contrastes que hay dentro de cada cosa. Un nuevo mundo es un mundo de posibilidades, pero también de sorpresas. Despierta la curiosidad, pero también el miedo. La más extraña de todas estas paradojas quizá pueda ser la de encontrarse, como si fuera por primera vez, con los otros, con los que crees tus iguales, con los que son como tú...
Los espectadores deben avanzar entre una serie de enigmáticas figuras de aspecto humano, que a veces parecen cobrar vida, asistir a conversaciones en multitud de idiomas, y superar la prevención que nos dan los otros. “El infierno son los otros”, decía la frase existencialista, y es preciso atravesarlo para ir más allá, al fondo de nuestros miedos.
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